En la vida
hay que tomar decisiones todo el tiempo, y constantemente nos cuestionamos una y otra vez ( o por lo
menos yo) si la decisión es la correcta o la incorrecta, y cuando por fin te
decides, el universo en su perfección y sabiduría “ le pone salsa a la
situación” y terminan pasando otro tipo
de cosas que al final nos dejan una buena enseñanza y en ocasiones una buena
anécdota.
A
continuación algunos ejemplos:
Buena idea:
Llevar a tu ligue con tus amigos para ver como se comporta y por qué no, para
lograr una buena impresión.
Mala idea:
Llevar a tu ligue con tus amigos, y darte cuenta de que esa personita, resultó
ser bastante popular y conocida y hasta probablemente más amigo de tus amigos
que tu mismo.
Buena idea:
Que tus padres conozcan a tu novio.
Mala idea:
Que tu novio sea un señor de edad avanzada compañero de trabajo de alguno de
tus padres.
Buena idea:
Independizarse... salirse del nido,
volverse un adulto en vías de desarrollo.
Mala idea:
Pensar que está bien fácil, no ahorrar lo que se debe, y dejarse llevar por el síndrome de la “juventud en éxtasis”.
Buena idea:
Trabajar en equipo.
Mala idea:
Que en tu equipo de trabajo se encuentren tus ex-parejas.
Buena idea:
Salir de fiesta.
Mala idea:
Salir de fiesta y encontrarte a los amigos de tu ex, y tú, en lugar de sólo
saludar y ya, ¡no! terminas hasta las altas
horas tomando como si no existiera un mañana y como si los acabaras de conocer.
Buena idea:
Tomar una copita de vez en cuando.
Mala idea:
Tomar una copita como si no hubiera mañana y tener que ir a trabajar al día
siguiente.
Buena
idea: Ser una persona sociable y trabajadora.
Mala idea:
Ser una persona conocida como el “ajonjolí de todos los moles” y una
workaholic al mismo tiempo.
Buena idea:
Vestir de blanco.
Mala idea:
Vestir de blanco en una boda.
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